lunes, 19 de septiembre de 2016

Me habéis dado envidia #TDC2016

Esta vez escribo esto para vosotros, asistentes, colaboradores, escritores, para las chicas que llevan la pluma y para el que se ha quedado de retiro en el tintero: me habéis dado envidia.

Habéis escrito unas crónicas increíbles de aquel día tan especial que pude compartir con vosotros y, la verdad, a mí también me gustaría aportar mi punto de vista.

Seremos rápidos: la Tinta Digital Al Con (2016) ha sido un proyecto precioso que consistía en traer Hogwarts a Madrid y con él una campaña para apoyar a los escritores de fantasía en español, acercar a los jóvenes a la lectura (más bien meternos todavía más en ella) y regalarnos una experiencia inolvidable.

Mi historia comienza un poco antes de aquel tres de septiembre del dos mil dieciséis. La misma jefa de la casa de Slytherin me envió un par de mensajes contándome sin muchos detalles una pequeña idea que habían tenido aquellos chavales con los que hace más de dos años coincidí a la salida de la película The maze runner, cuando nos hicieron una entrevista y empezaron su canal. Ya me pidieron una breve pero emocionante colaboración en su especial de Halloween, pero esto se pasaba de castaño oscuro, si nos vamos a las viejas expresiones.

He de reconocer que desde el principio, la idea que tenían con el blog y el canal de youtube me había cautivado. Salían a la calle a traer Narnia a los chicos de Alcalá, recomendaban y analizaban libros que a todos los jóvenes nos podrían enamorar, incluso haciendo un corto graciosísimo mezclando nuestros libros favoritos. Querían demostrar que los libros también están hechos para nosotros. No mucho después descubrí que los tres son escritores, todavía no he podido leerlos pero estoy impaciente y creo que puedo recomendarlos a todos fiándome de su buena pluma.

Me centraré, sin embargo, en esa idea tan loca. "Elena, queremos hacer una convención literaria. Se nos ha ocurrido ambientarla en Hogwarts, ¿qué te parece? (¿pero qué me va a parecer? ¡Por todos los dioses! Qué preguntas) Como sabemos que te gusta eso del teatro hemos pensado que podrías ir disfrazada y entregar el sorteo final que queremos meter si tenemos suficientes colaboradores."

Suficientes colaboradores... MADRE MÍA. Claro que, esto lo supe hace casi un año. Secreto de estado, vaya. Una de las pocas privilegiadas en saberlo. Bea me dijo que si podía hacerme el disfraz de Effie Trinket (de ahí el pequeño homenaje, no se si os acordaréis, je, je).    Esta muchachita: --->

Pensé que me iba a estallar la cabeza, yo que no sé ni coser, a ver cómo monto esa parafernalia. Pero dije que sí sin pensar en las consecuencias, como hago siempre. Hubo un cambio de planes y me tocó ser otra personita, más acorde al tema. Qué os voy a decir, si del trío cadavera de los raritos tenebrosos, mi favorita es Helena Bonham Carter. Iba a ser un reto hacer de Bellatrix, pero la ilusión era, infinita no, lo siguiente.

Total que meto de lleno a mi madre en el tema y la muy "yo no sé hacer más que algún apaño tonto con la ropa" me hace el mejor cosplay que he podido tener en mi vida.

Voy con todos mis nervios al ensayo, el mismo día anterior, tras haber sufrido en silencio las indirectas que los chicos de tinta digital publicaban en las redes sociales, sabiendo la mitad o menos de esa locura. En la biblioteca de Eugenio Trias vi cómo Hogwarts empezaba a aparecer tras un duro trabajo. Vi salir de un maletero la copa de la casa, tres Dobbys y un par de gigantescas telas con cuadrados negros y blancos que no parecían tener sentido alguno. Allí conocí a los actores principales, Pau, Julio, Concha, Manu... Verdaderas máquinas. Con toda mi humildad y timidez (que aunque no lo parezca, tengo un montón de eso), me pregunté a mí misma que qué estaba haciendo con profesionales que me doblaban la edad. Confieso que tenía el miedo en el cuerpo y que esa noche dormí fatal.

Llega el día soñado y olé yo y mi entendimiento de tanto tren y tanto bus, que llegué con mis amigas tarde cuando nos pidieron expresamente llegar antes (sorry). Nos había tocado Ravenclaw y normal porque a creativa y empollona no me gana nadie, aunque reconozco que mi cabezonería y coraje totalmente fuera de lugar eran más de Gryffindor (siento decepcionar a todo Slytherin al que haya enamorado).

Todos, absolutamente todos, clavaron el espíritu de Hogwarts y las pullitas entre las casas. El señor Snape nos dio un buen susto cuando introdujo la clase de pociones, pero compensó lo bien que me lo pasé llenándome de purpurina hasta en la ropa interior. Me quitaron puntos por tener purpurina por la cara, qué injusto...
Poco después me tuve que contener una buena llorera abrazada a mi osito de peluche de preescolar una lagrimita pequeñita e inocente por el video dedicado a Alan Rickman.

Luego fuimos a matar a Dobby, maldito elfo pesado, que no eres un elfo ni nada, ¿donde están tus melenas a lo Légolas?, ¿eh? a liberar al adorable Dobby con calcetines. Teníamos que tirarlos cerquita para ganar más puntos, pero restaba si le dabas. ¿Quién en su sano juicio atacaría al pobre Dobby? Yo no, os lo juro.

Después, he aquí la utilidad de las telas en blanco y negro, jugamos al ajedrez humano. En efecto, Ravenclaw demostró su astucia jugando como sus altos conocimientos frikis respondiendo a las preguntas del tablero (special thanks al bueno de Ernes, futuro médico y a Lourdes, escritora y estratega del ajedrez, a los que debemos la mitad de nuestros puntos)

Ravenclaw, obviamente, siguió demostrando su alto pensamiento crítico pues al resolver el acertijo del último juego, se fue a buscar agua a todas las fuentes del Retiro antes de irse al lago, porque somos de los que vamos a por lo difícil. Encontramos a nuestra prefecta un poco tarde, pero...

¡GANAMOS LA COPA DE LA CASA!

Que para no haber ganado nada en mi vida, eso fue bastante alucinante. Reconozco que mis queridas serpientitas de Slytherin jugaron extremadamente bien.

Vale, comimos (creo que se oyó el rugido de mis tripas por medio parque), charlamos con todos y curioseamos las maravillas de Frikithings, los que hicieron además los decorados (ya me gustaría tener pasta para llevarme todo eso a casa).


Después hablaron todos los escritores. Abro paréntesis, os prometo que queda en mi lista conseguir cada uno de vuestros libros, pues todos me habéis parecido super interesantes. Comprended que andamos faltos de presupuesto, pero en ello estamos. Os deseo lo mejor en vuestra carrera como escritores y os animo a no dejarlo jamás y seguir luchando por haceros ver entre tanta traducción.

Aquí la tensión máxima. Os ibais a cambiar para el Cosplay. Yo, super inocente, voy al baño a, no entraré en detalles, y os veo cambiaros. Menudos disfraces os montasteis. Más de una me preguntó si yo hacía Cosplay y bueno, teniendo los tacones y el vestido negro en la gigantesca mochila de la escuela, tuve que decir que no, que no me había dado tiempo. Os vi un poco tristes y me llegó al alma que os cayera tan bien que tuvierais ese interés, pero también me reía por dentro ya que mi vocecilla interna decía "ay, si tú supieras".

Perdiéndome el resto del concurso, paso los minutos muertos con el corazón en la garganta, maquillada de la forma más demacrada posible y con un vestido negro despampanante en mitad de una silenciosa biblioteca. Fue bastante gracioso saludar a una pareja de adultos entrados en edad y que ellos me miraran mal y se fueran con más prisa que antes.

Ya me llama Natalia, la jefa de nuestra casa, para que vaya a liarla. ¿Os he dicho que la entrada al gran comedor era el andén 9 y 3/4? ¿No? Bueno, pues ahí estaba, mirando el andén y preguntándome si iba a regurgitar la comida que tan bien me había sentado en esos ladrillos mágicos.

Duelo de varitas con los profesores, todos se quedan petrificados y de pronto el miedo se había esfumado. Era la mala y a mucha honra, hasta el vestido se había vuelto super sexy al cruzar el umbral. Vi a algunas amigas de Slytherin fangirlear en la entrada. Sí, queridas, me había dado tiempo a hacer un cosplay. Que viva el señor tenebroso, que nos dio más de un libro de regalo a todos. Queridos Gryffindors, siento mucho las amenazas en todas las fotos en las que salíamos juntos, veréis... me caéis fatal.



A la salida, pelea espectacular con los prefectos, que me sacan fuera de la sala entre gritos (ay Sirius, yo no quería, me obligaron...). Gracias y más gracias a los prefectos de Gryffindor y Slytherin, que hasta me dieron un abrazo ultraemocionados por la actuación. Y gracias a todos los que me felicitaron, porque no tenéis ni idea del golpe bueno a la autoestima que hacen vuestros comentarios.

Total, que acaba el día y llega el momento de la triste despedida. Yo pensando que no volvería a ver a todos esos magos y me encuentro con un grupo de whatsapp que satura mi móvil todas las mañanas y en el que han surgido nuevas ideas literarias, donde podemos traficar libros (el bueno de Iván ya me tiene reservado un pack de Juego de tronos, envidiad eso) y donde de vez en cuando lees algún fragmento de un pasaje que te resulta increíblemente bueno y te preguntas por qué ninguno de esos chavales es super famoso. Menuda pandilla se ha hecho. Casi cien personas de pandilla, pero bueno, nos queremos. Algunos hasta estamos casados.

En resumen, os doy las gracias por contar conmigo, por acogerme rápido, por compartir vuestras historias, por montar esta pedazo de idea y a mis amigas Emma y Cris por ser mis cómplices y por soportarme en la Universidad.

Ha sido una experiencia inolvidable y me gustaría repetir, pero espero veros las caras de nuevo antes de la próxima convención.

                                                   
 Elen_Jaxx


Posdata: Me dejo a muchísima gente sin mencionar, sois un montón y ya me he perdido dos veces, quien quiera que abra un enlace en esta entrada de mi humilde blog algo abandonadillo, que me pase el link que yo lo hago de buena gana.

1 comentario:

  1. Gracias, Bellatrix, por permitir que reviva de nuevo uno de los días más memorables del verano. ¿Admitís carrozas en el grupo? ^^

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